Esa gota.

Las horas se amontonaron, se convirtieron en días y esos días en semanas…
Y como es de esperar esas semanas en meses y esos meses en años…

Cuando una gota cae en tu mismo trozo de piel durante tanto tiempo,
al principio puede incomodarte, molestarte simplemente.

Cuando ya el tiempo se va haciendo mas largo,
esa gota se hace su propio camino, atravesando la piel y pasando al músculo; llegando a las entrañas, si este tiempo se convierte en años…

Consigues encontrar la forma de hacer que esa gota ya no caiga más,
pero la herida que se ha formado después de tanto tiempo esta abierta,
en carne viva, y no puede cerrarse en cuestión de días, ni de meses…
Hay que ir regenerando cada capa de músculo y de piel para que se cure,
para que esa piel vuelva a ser fuerte y uniforme al resto.

La paciencia es fundamental en esta cura,
pero hay veces que ésta destaca por su ausencia.

Hubiera estado bien tener un chubasquero anti-lluvia ácida o simplemente tener la capacidad de esquivar.

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2 comentarios en “Esa gota.

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