Gracias corazón.

Hola corazón,
aquí estoy escribiéndote con mis dedos,
esos que se mueven gracias a la sangre que bombean tus latidos.

Hoy tenía ganas de darte las gracias,

*Gracias por haber latido más fuerte para saber reconocer a mi mitad.

*Gracias por haberle dado la vez al cerebro, cuando le tocaba a él decidir.

*Gracias por pararte por momentos para brindarme sensaciones únicas.

*Gracias por hacerme saber que tu latido es especial, cuando late por él.

*Gracias sobre todo, por no dejar de latir.

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El mundo también se enfada.

Días y días que transcurren uno detrás de otro,
lluvia, sol, nieve, niebla,
el mundo a veces también se enfada,
la diferencia es que cuando el lo hace nos enteramos todos…

Somos fuertes aunque creamos lo contrario,
aunque simplemente estemos compuestos por huesos y piel,
muchas veces parece que somos de puro acero.

Situaciones, experiencias que nos ponen al límite del precipicio,
que nos hacen ver el vaso lleno de agua a punto de dejar caer la primera gota,
¿y que hacemos? coger con dos cojones y vaciar el vaso para que esa gota no caiga, porque dentro de ese cuerpo que nos forma no sólo hay células…
Hay cerebro, cabeza, recapacitación, conciencia, fuerza…
Hay mucho más de lo que a simple vista podemos apreciar.

El privilegio de muy pocos es saber ver esas cosas al mirar a una persona,
saber ver lo de dentro, saber sentir con los ojos cerrados…

Cuando consigues eso, sabes lo que es el mundo, sabes lo que es la vida.

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Julio 2013.

Tarde o temprano se aprende,
lo importante no solo es vivir…
Sino valorar la vida y saber que cualquier día puede ser el último.

Después de mucho tiempo puedo decir que creo que empiezo a sentir algo de felicidad, que hay personas que con sólo una mirada te ponen la piel de gallina,
que pueden hacer que cambies la perspectiva de tu vida,
y te den ganas de querer vivir y hacerte sentirte querida,
personas que en cuestión de segundos, hacen que tu mundo gire 180 grados en solamente dos instantes.

Que sentimiento tan grande,
no hay nada más profundo que mirar a una persona y que no haga falta decir nada, sentir tranquilidad,
ver en sus ojos la profundidad de una mirada que te da paz, amor.
Una mirada que está llena de deseo,
haciéndote sentir que en ese momento lo único que existe en el mundo son esos cuatro ojos mirándose como si no hubiera nada más alrededor que pueda interrumpir semejante sentimiento de alegría, deseo y comprensión…

Porque hay veces que las cosas más grandes vienen cuando menos las esperas y que los sentimientos más espectaculares son con las cosas más pequeñas…

 

Este texto lo escribí en Julio de 2013,
el año que cambió mi vida, mi rumbo, mi desorden.
Cuando aprendí a masticar la felicidad y no atragantarme.

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En cualquier vida.

A veces,
cuando no puedo dormir,
me pongo a imaginar cómo me gustaría que fuera mi vida.

Vivir en una cabaña en el bosque,
en una casita al lado de la playa o
en un lugar que hiciera mucho frío y se quedara pegado a mi ropa ese olor característico de chimenea.

Salir a hacer surf sin tener ni idea,
tener un huertito con muchísimas verduras,
tener una granja con burros y conejos bebés, ordeñar vacas…

Vidas muy diferentes,
lugares muy distintos,
pero todos ellos con algo en común,

tu mano unida a la mía y tu pecho como almohada,

tú completandome en cualquier parte del mundo en la que pueda imaginar mi vida.

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Mi carretera asfaltada.

Acojonada,
esa es la palabra,
y en parte, es de las sensaciones que más tiene que ver con este sentimiento que mucha gente tiene en la boca,
y poca sabe su significado (hablo del amor).

Acojonada,
por darme cuenta de lo fundamental que es él en mi vida,
que sin yo quererlo, se ha convertido en la carretera asfaltada por la que quiero circular,
en mi vía de servicio favorita.

Acojonada,
porque quiero que sea para siempre,
que no tenga fecha de caducidad,
y eso es algo que nunca podré saber a ciencia cierta.

Está claro que siempre existe otro camino lleno de piedras y baches,
algo más complicado, por el que se puede tirar, se puede seguir adelante,
pero de manera más complicada, o desde mi punto de vista, más infeliz.

Yo quiero que mi camino sea esa carretera asfaltada,
que no tenga que desviarme en ningún momento a lo largo de los kilómetros que los latidos de mi corazón me dan para vivir.

Porque para mí la esta carretera es mi felicidad,
es la cuerda que tira de las comisuras de mi boca hacia el cielo,
y me deja la mente en blanco.

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Porque es imposible no quererte.

Te quiero… 
Porque te has convertido en el centro de mi mundo.
Porque ya no soy capaz de estar sin ti.
Porque siempre me escuchas.
Porque te preocupas por mí.
Porque sólo con mirarme haces que sonría.
Porque me cuentas tus cosas y además escuchas las mías.
Porque me encanta la forma en la que me miras.
Porque al tocarte me siento completa.
Porque cuando te abrazo se me olvida todo lo demás.
Porque tus besos me hacen sentir una princesa.
Porque cuentas conmigo.
Porque te necesito.
Porque eres increíble.
Porque eres mi sueño hecho realidad.
Porque has hecho que de mi cara desaparezcan las lágrimas.
Porque eres el me encantas más sincero que he dicho nunca.
Porque no soy capaz de dormirme sin ser tú en lo último que pienso.
Porque al despertarme tu nombre es lo que oigo en mi cabeza.
Porque me has enseñado una forma de querer que desconocía.
Porque me encanta mirarte.
Porque tus ojos me dicen algo que nunca otros ojos me habían dicho.
Porque es imposible no quererte…

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En un bar bailando.

Recuerdo aquella noche buscando tus besos, mirando tus labios,
queriendo besarlos.

Varias carcajadas y bailes robados,
vacile y tonteo entre copa y cigarro.

Yo solo pensaba y ¿si me lanzo?
necesito unos zancos, casi no le alcanzo.

Mi cerebro actuaba y guardaba distancia,
pero mis ganas llamaban y había esperanza.

Y solo pensaba ¿si me rechaza?
pues yo soy valiente y me lanzo hacia el agua,
si hay flotador me viene de perlas,
pero si no es así, se mover las piernas.

Una encerrona me vino de lujo,
y no fui yo quien la produjo,
sentada en el taxi me acerqué un poquito,
y fue el momento de darle un piquito.

Y la sorpresa me causó furor,
pues no me hizo falta el flotador.

Temblaban mis piernas, temblaban mis manos,
gracias a dios que estamos sentados.

Su boca fue droga, su boca fue fuego,
que ni queriendo yo me despego.

Conseguí encontrarlo en un bar bailando,
cuando antes solo le veía soñando.

Gracias al destino se vino conmigo,
y se convirtió en algo más que mi amigo.

Mi novio, mi chico, mi medio marido,
por siempre a tu lado me quedo contigo.

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Creo que soy rara.

No me abro a cualquier persona,
a veces me cuesta entablar una conversación.

No me gusta la pizza.

Los tacones no se llevan bien con mis pies, y mi cuerpo no está hecho a medida de vestidos sexys.

No soy femenina y mi vocabulario no pega con mi estatura.

Miro siempre si la nevera está bien cerrada antes de salir de casa y doy al botón de cerrar el coche aproximadamente 5 veces, no vaya a ser que a la cuarta se haya quedado abierto.

A veces no me gustan las personas, no me gusta cuanto se nota la falsedad en sus palabras.

Cuando quiero lo hago de verdad, daría un trozo de mi corazón a aquellas personas esenciales si pudiera partirlo.

Me gustan los espaguetis solos y la mezcla de melón con jamón me parece un asesinato.

Siempre quito el tomate de los bocadillos, me parece que tiene que saborearse a parte.

Me gusta fumar en pipa y las calaveras.

No me gusta la cerveza(aunque lo estoy intentando).

Cuando duermo sola en casa miro por lo menos dos veces si la puerta está bien cerrada.

Me pongo roja con cualquier cosa y quien me conoce sabe cuando miento.

Creo que si yo he podido conseguir algo, cualquier persona lo haría con la mitad de esfuerzo.

Cuando me enfado o me pongo nerviosa no me salen las palabras.

Creo en los espíritus y en el destino.

Sé que he encontrado el amor de mi vida porque sus ojos me hablan.

Nunca me desabrocho los zapatos para quitármelos.

Me gustan los atardeceres rosas y los amaneceres con los ojos cerrados.

No me gustan las discotecas de darlo todo, ni los festivales multitudinarios.

Los conciertos me ponen la piel de gallina.

Me gusta más hacer regalos, que comprar algo para mí.

Soy adicta a los chicles.

Prefiero manta y sofá, que tacón y colorete.

Creo que las revistas de moda son irrealistas y eso hace daño a muchas personas.

Creo en la posibilidad de algún día mirarme al espejo y no sacarme un defecto.

Creo que soy rara…pero son defectos de fábrica que no quiero cambiar.

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