Universo.

Era una tarde fría y cálida a la vez,
fría de puertas hacia fuera,
cálida de la ventana hacia dentro…
Por una rendija se podían ver dos cuerpos fundidos con el calor del sexo,
cuatro ojos brillantes como diamantes recién pulidos,
y un lío de manos y pies que no tenía fin.
Se dieron cuenta que el invierno a veces se puede volver verano,
y que el mundo fuera no existe,
cuando de ventana hacia dentro tienes el universo.

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