Mis ganas solo son contigo.

Que la gente no me entienda,
y que yo no les entienda a ellos.
Que mi forma de pensar,
parezca anormal para el resto de cerebros,
me hace fortalecer mis conexiones, mis razonamientos.
Quizá, por el simple hecho de sentir diferente;
ni mejor, ni peor; solo diferente.

He podido comprobar que mis pupilas,
son capaces de centrarse en un único rostro,
en un único interior,
haciendo borrosos, pixelados,
los demás cuerpos humanos.

Me doy cuenta,
que mi cuerpo solo quiere uno en especial,
que es complementario,
el único que lo es al 100%.

Que mis labios,
solo buscan unos labios.
Que mi deseo,
solo se despierta con una persona.
Que mis ganas solo son contigo.

Con esto, no quiero decir que este ciega,
que sea ilusa, o que deje de lado una realidad.

Con esto quiero decir, que llega un momento en el que una persona,
se hace incomparable a cualquier otra,
los demás humanos, se hacen invisibles frente a ese conjunto de huesos tan perfectamente imperfecto.

Con esto quiero explicar mi forma de sentir,
inaceptable por algunos, e increíble por otros.

Veo personas, con piel, pelo y músculos,
pero simplemente son eso,
personas que suman al resto de gente.
Personas que no me dicen, ni despiertan nada,
simplemente porque mi despertador es otro,
y va enchufado a la corriente,
además de tener pilas de emergencia.
Personas que no deseo, personas que solo son personas.

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Sensación extraña.

Hay personas que necesitamos un empujoncito de vez en cuando,
que necesitamos saber que nuestros esfuerzos son valorados,
que necesitamos pensar que por una vez hacemos las cosas bien.

Putas comparaciones,
no hay otra palabra para describirlas,
son tan putas que se acercan con ganas de sexo a la ventana de tu casa;
que es tu mente; y no se conforman con un completo por unos pocos euros.
Nunca están satisfechas, y saben dar donde más duele.
Ojalá fueran de lujo,
de esas que cuesta algo más encontrar,
y que sólo podemos permitirnos pagarlas de vez en cuando,
de esas que no están en cada esquina,
en cada calle de tus venas…
En cada manzana de tu hemisferio cerebral.
Podría pagarlas un chalet a las afueras,
en la atmósfera que no formara parte de mi interior,
pero no se conforman de esa manera,
creo que en el fondo están a gusto en la ciudad de mis vísceras,
y que por muchos lujos que las ofrezca, no desaparecerán de mis tripas.
Quizá el truco esté en aprender a ignorarlas,
nada se hace grande si no tiene atención,
y creo que se han crecido y se han ganado toda mi cordura.

Quizá todo esto sea fruto del miedo que me invade por dentro,
ese miedo que era como un garbanzo,
pero ahora mide algo más que una sandía.
Ese miedo de no ser capaz de no preguntarme un ¿por qué? a cada cosa,
ese miedo de creerme no ser suficiente,
ese miedo de que pueda haber alguien mejor y se den cuenta.
Ese puto miedo que me hace infravalorarme…

Mierda de sensación que no se ni que puto nombre ponerle,
que me hace hacer cosas y al mismo tiempo que las hago decir…
¿Qué coño? si no soy buena, ¡a la mierda!
Conjunto de palabrotas, que el aliento me deja sacar al exterior, fruto de mis cuerdas vocales para definir esta putada de sensación,
que me acobarda,
que me repite una y otra vez que no lo hago bien,
que soy jodidamente insuficiente.
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Se dió cuenta.

Y de pronto se dió cuenta…

Sus ojos no eran solo dos párpados abiertos,
eran un mundo lleno de vida lo que suspiraban esas pupilas.
Transmitían más de mil sensaciones en tan sólo dos instantes…
Y lo más grande de todo, cuando él los cerraba,
ella podía sentir como el mundo se apagaba.

Sus manos no eran sólo huesos cubiertos de miles de pequeñas venas y piel,
al tocarlas era como sentir las flores con las yemas de los dedos,
o sentir esas nubes esponjosas en el cielo que siempre había imaginado como sería su tacto.
Algo mágico, algo único…
Algo absolutamente impredecible,
esto es lo que puede llegar a transmitirte algo tan simple,
como una mano especial pegada a la tuya.

Cada centímetro de su piel le decía algo diferente,
como si su epidermis estuviera compuesta de pequeños enanitos,
que susurraban lo que ella ya sabía,
que era el hombre de su vida.
Era una piel como ninguna otra,
hecha por encargo y además a mano,
algo de calidad y que ella había tenido la suerte de encontrar.

Ella quería darle el aire para respirar,
sentir que podía darle la vida,
o mejor dicho, que juntos se darían la vida mutuamente con sus respiraciones. Que uno no podría ser sin el otro,
y que otro no podría ser sin el uno.

Él era capaz de hacerle sentir tantas cosas a la vez,
que ella no sabía como encajar semejante cantidad de sentimientos…
El mundo empezaba a girar entorno a una personita que sería como otra cualquiera, con la única diferencia de que no era cualquiera.

El era mago…
Era capaz de levantarle los pelos de la piel sin tocarla,
hacer que se pusiera roja con sólo mirarla,
darle escalofríos con poco más que rozarla…
Un mago de los de verdad,
de los que no guardan un as en la manga,
de los que sus trucos, no tienen una explicación.

Ella se dió cuenta…
No había conocido el mundo, hasta que le conoció a el.
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Al que no le guste, que no mire.

Al que no le guste, que no mire…
Cuánta razón tiene esa frase.
Pero cuando a quien no le gustas ¿es a ti mismo? ¿Qué coño haces entonces? ¿Tapar todos los espejos de tu casa? ¿Girar la cara al ver tu reflejo por la calle?

Ojalá hubiera instrucciones para poder ser menos exigentes con uno mismo,
o para hacer que te des cuenta, de las desgracias que hay a tu alrededor,
y lo poco que valoramos lo que tenemos.

Porque la puta sociedad ya se encarga de hacernos daño, y hacer que nos veamos como realmente no somos,
nos hace ceñirnos a status e imágenes que en realidad, no tienen fundamento,
porque lo que en realidad vale, no se ve…
La esencia de cada uno, no es perceptible por el sentido de la vista,
por eso deberíamos vivir todos a través de las sensaciones y los sentimientos,
no a través de los ojos, que ven cuatro curvas y ya se ponen bizcos…

Porque tener los pantalones rotos, no dice nada de tu persona,
porque tus guantes tengan pelotillas, no significa que no valgas la pena…
Porque llevar corbata, no significa tener clase,
y tener un reloj de oro, no significa tenerlo todo…
Porque en realidad nada es lo que parece,
porque en realidad nadie sabe nada de nadie…
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Pepito grillo.

Me hace gracia y pienso,
el miedo idiota que tenemos en muchas ocasiones de decir lo que sentimos,
ese absurdo pepito grillo que tenemos dentro y habla,
pero que no es capaz de salir fuera,
o de usar un altavoz,
para que lo que dice en nuestro interior, se exteriorice…
Y todo ello simplemente por miedo,
miedo a poder oír una respuesta que no queremos,
miedo a ser valientes y echarle dos cojones…
¿Y lo peor de todo?
Qué muchas veces por este miedo idiota,
nos comemos los sentimientos sin siquiera masticarlos,
perdemos muchas oportunidades y experiencias que quizá, jamás vuelvan a presentarse, porque como ya sabemos, hay trenes que sólo pasan una vez en la vida,
y sólo existe el billete de ida…
Si no arriesgas no podrás esperar al siguiente horario porque la hora ya esta pasada…
Ese miedo, en mi caso,
hace que lo que hay en mi interior en forma de palabras claras y que oigo retumbar en mi cabeza fuerte y perfectamente entendibles,
salgan de mi boca en forma de risa nerviosa,
o simplemente como una torcida de labio intentando sonreír.
Idiota de mí, pienso que alguien va a entender mi lenguaje mudo,
cuando sólo estoy riendo,
en vez de gritar a los cuatro vientos mis sentimientos…
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Los días pasan.

La vida pasa,
los días van transcurriendo uno detrás de otro,
como si de piezas de ajedrez derribadas se tratara…
Como cuando echas hielos en una copa de whisky, no te fijas en cada uno de ellos, simplemente los echas, no admiras su forma y mucho menos sus detalles.
Eso es lo que pasa con el día a día en esta mierda de mundo,
en el que sólo somos marionetas manejadas por algunos pros, que se encuentran en lo más alto.
Nos ceñimos a sobrevivir para poder llegar a la cama sanos y salvos,
y por supuesto derrotados.
No vemos lo bonito de cada día, ni siquiera pensamos que cabe la posibilidad que un día, ese día…Sea el último de nuestra vida.
¿Y qué hacemos?
NADA, levantarnos y hacer lo mismo que cada puto día anterior.
No saboreamos la incertidumbre de arriesgar,
de vivir, de darlo todo cada día, de mirar lo que hace que tu día brille,
lo que hace que te salga una carcajada.
Parece que la vida; los días que la componen;
se han convertido en cromos repetidos, en fotocopias unos de otros,
en pura monotonía…
Y todo esto ¿para qué?
para que llegue un día en el que, está bien, puedes ser el mejor del mundo en tu trabajo, tener una dedicación máxima y una superación absoluta,
pero ¿y las personas? ¿Dónde se quedan?
esas personas que en realidad son las más importantes…
Cualquier día sin previo aviso, estos días de mierda,
pueden arrebatarte a ese conjunto de carne y huesos que para ti es importante,
y que desgraciadamente, ya es demasiado tarde, cuando te das cuenta que no has sabido aprovechar a esa mezcla de moléculas,
a ese conjunto de órganos que ya han dejado de funcionar…
A esa persona única e irrepetible que existía en este mundo.
Un mundo que se dedica a que pasen los días, sin aprovechar cada milésima de segundo de cada uno de ellos.
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Alas para volar.

Sueños de colores es lo que pintas cuando estoy dormida,
cielos llenos de estrellas es lo que veo cuando miro tus ojos,
terciopelo es lo que siento cuando me rozas con tu mano,
pero…
¿Y todo esto, que significa al lado de las alas que me das cuando me abrazas?
porque cada momento a tu lado es sentir que puedo llegar al cielo en cuestión de milésimas de segundos.
Cada sensación mejora la anterior.
Hasta qué no has llegado tú, no me he dado cuenta de todo el tiempo que llevaba viviendo la vida con los ojos cerrados,
mirando al suelo creyendo que ahí encontraría el cielo…
Has hecho que me dé cuenta que esperar autobuses en dirección contraria no tiene sentido.
Has cambiado mi desilusión por sueños, mi monotonía por intriga, mí día a día por NUESTRO día a día.
Has conseguido que mis días grises ya no existan,
porque has pintado color en mi mirada…
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Fuego y agua.

Ella: insegura, sensible, pensativa; quizá a veces demasiado; pausada, tímida y a veces alocada, bipolar, algo rara, pero dentro de los límites…

Él: seguro, poco pensativo; o eso da a entender; directo, con las ideas claras, atrevido, espontáneo, valioso, con carácter…

Polos opuestos separados por toneladas de cemento en la línea que delimita sus dominios…Como la noche y el día.

Él es el fuego…
Caliente, con aires de poder, con capacidad de dejar marca allí por donde pasa, fácil de extenderse y lo más complicado, difícil de apagar.
Una vez se haya encendido, sea donde sea…cuesta dejarlo de lado.

Ella es el agua…
Transparente aunque no quiera, que deja huella sólo en ocasiones, a veces simplemente cae para hacerse notar, para que no se olviden de ella…
Necesita darse a conocer, que sepan que también existe.

Cada uno esencial a su manera…Y sin saberlo complementarios.
Él no sabía que ella existía y exactamente lo mismo le pasaba a ella.

Un día, de los miles que habían pasado por sus vidas,
después de cientos de fuegos extendidos y miles de gotas de agua impactadas contra los diferentes suelos, contra las diferentes estructuras que componen el mundo…
Toco que ese fuego, fuera apagado por ese agua, o que ese agua, fuera evaporada por ese fuego.

Este fuego directo, cálido y estable, ya había sido apagado por otras aguas en distintas ocasiones, ya había sentido el tacto de diferentes gotitas que componen esa lluvia.

Y esta lluvia, ya había sido evaporada antes por otros fuegos, o eso parecía a simple vista.

Pero en esta ocasión era diferente,
ella al sentir ese fuego nuevo que se acercaba subiendo su temperatura,
sintió que sería imposible que la evaporara del todo,
supo que siempre quedaría una mínima gota húmeda, que le hiciera saber que estaba viva, que era capaz de ser eterna, que sería posible hacer eterno ese intento del fuego por apagarla…Que serían infinitos.
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Para mi eres…

Mirarte y no saber que decir,
tener en mi interior miles de palabras que soy incapaz de pronunciar.
Me haces sentir tantas cosas,
que las propias palabras se desordenan en mi mente…
Es ver tus ojos y querer meterme en ellos,
tocar tu pelo y desear no parar de hacerlo,
sentir tu cuerpo y querer fundirme en él,
sentir el latido de tu corazón y darme cuenta que es la mejor música del mundo…
Haces que sienta que no existe el mundo con sólo mirarme, que se pare el tiempo aunque no digas nada.
Revolvernos entre las sábanas sin pensar en nada más,
así se detiene todo lo que pueda existir a mi alrededor.
No hay reloj, no hay preocupación, no hay mundo…sólo tú y yo.
Saboreo la capacidad de poder sentir que no hay nada más allá de tus manos sobre mi cuerpo, tu aliento en mi nuca, tus labios en mi piel,
carcajadas sin sentido y nervios de poder gustarte cada vez un poco más, oír tu respiración, sentirla…
Notar como eres capaz de ponerme la piel de gallina en cuestión de segundos…
Haces que esas ganas locas de decirte a cada instante lo que te quiero, cada día crezcan más,
que las mariposas que hay en mi tripa cada vez sean más grandes.
Eres capaz de hacerme volar por momentos, aunque sólo sea una ilusión…
Para mi eres…
Lo que es la botella para el borracho,
la nariz para el payaso, la carcajada para la risa,
la luna para la noche, las estrellas para el cielo,
la escoba para la bruja, las alas para el pájaro,
las patas para la silla, el reflejo para el espejo…
Eso que, si no está, hace que lo que sea este incompleto…
Eres el colchón de mi cama.
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La vida.

Parece mentira lo que es la vida,
lo puta que puede parecer en muchas de las situaciones que se presentan a lo largo de los días…
La de veces que te pone a prueba para ver si eres capaz de darle una patada a la piedra que hace que tropieces,
que te toca los cojones una y otra vez haciendo que al final tengas callos en las rodillas por no esperarte una caída, que ya te venía avisada…
Todo esto es, para que te des cuenta de lo valioso que es vivir el día a día y de hacerte ver que por mucho que tropieces, siempre serás capaz de levantarte una vez más, porque simplemente es eso, un reto, algo por lo que luchar y seguir adelante.
Eso es la vida, vencer obstáculos, caerte mil veces y levantarte mil y una…
Aprender, valorar y darte cuenta que en el mundo solo estas tú para superarte.
Que aunque a veces no entiendas porque pasan las cosas, todo tiene su explicación, el destino si existe, todo está escrito…Como si tu vida fuera un libro abierto, en el que tú eres el único que no puede leer su capítulo,
eres el protagonista de una película que todavía no se ha estrenado en tu cartelera…
Es tan puta que cuando empiezas a pasar página para escribir una nueva historia, aparece un déjà vu que te recuerda todo aquello que por fin habías empezado a olvidar…
O por lo menos habías aprendido a dejar en un lado del cerebro por el que últimamente no solías pasar.
Creo que con el tiempo, estoy aprendiendo, que sólo es para ponernos a prueba y hacer que no cometamos los mismos errores, que aprendamos de aquello en lo que hemos fallado y que aunque la carne es débil y esta buena,
seamos capaces de cambiar un buen chuletón que nos hizo daño en el pasado,
por carne cruda que aún se puede cocinar y que sin duda dejará mejor sabor de boca. Simplemente hay cosas que no tienen explicación y que tenemos que aprender a buscar el sentido nosotros mismos, los actos nos marcan y sobre todo nos definen.
He caído mil veces, hasta el punto de creer que no podría volver a levantarme,
de sentirme la cosa más pequeña que pudiera existir en el mundo,
de no encontrar nada en mí que pudiera valer la pena…
Pero me he dado cuenta que existen las tiritas, y que las rodilleras, pueden ser buenas compañeras de viaje cuando se presentan piedras en nuestro camino…
Que aunque la vida sea puta, a veces puede considerarse de lujo,
porque experiencias que pueden ser caras e inolvidables,
te hacen aprender a elegir el camino, y a no volver a pagar por algo que duele…
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