Y esto es.

Mis pupilas se centran en la suyas,
como cientos de ojos concentrados en tal sólo dos cuencas,
como los miles de globos oculares que sientes en tu espalda cuando intentas copiar en un examen…
Con la misma intensidad que utilizan los espías para dar luz verde y ver que no hay moros en la costa.

Mis dedos se mueven como si aporrearan cuerdas de piano o intentaran hacer que una guitarra sonara a ritmo de flamenco.
Tienen tal indecisión de no saber que parte de su cuerpo tocar que hasta pueden llegar a bloquearse y no mover ni una sola falange…

Mis labios en seguida se ponen como labios de besugo,
acercándose hacia él intentando no sacar la lengua antes de tiempo…

Llegan las palabras que se van poniendo a la cola una detrás de otra para intentar salir ordenadas y ser capaces de formar una frase que tenga aunque sea un poquito de sentido.

Y esto siento al verle…
Tantas cosas a la vez que es difícil no parecer idiota.

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Gran patada.

Es tan alucinante,
como en cuestión de milésimas de segundos,
puede cambiar tu estado de ánimo.

Como una sola frase puede darle la vuelta por completo a tu capacidad de hacer que las lágrimas que guardas dentro no salgan al exterior.

Gran putada,
o mejor dicho,
gran patada a esa niña pequeña que querías esconder en una esquinita de las miles que puede tener el cuerpo humano…

Debe ser que nunca se me ha dado bien jugar al escondite,
siempre me encuentran,
nunca crezco.

 

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Simplemente ella.

¿Por qué? ¿Por qué tiene que haber un día de la madre?
Me parece absurdo e incluso me atrevería a decir que innecesario…

Todos y cada uno de los días,
que componen la vida de las distintas madres que puedan existir en el planeta,
se deberían celebrar…

Porque eres tú,
la que sin pedir nada a cambio esta ahí en todo momento,
la que deja sus preocupaciones a un lado para atender las mías,
la que olvida su dolor para hacerme fuerte frente al mío,
la que aunque este rota por dentro se recompone sólo por mi…

Para mi no sólo eres madre,
eso sólo es una pequeña parte de todo lo que te compone,
desde mi punto de vista y lo que a mi me has demostrado en los 24 años que tengo de vida,
es, que además de la mejor madre que cualquier persona soñaría tener,
eres amiga, consejera, abuela y padre a la vez,
sacas las fuerzas de donde no las hay,
e incluso me das a mi un poquito de esa fuerza que ni siquiera te sobra,
has aguantado chaparrón tras chaparrón, sólo por nosotros,
y sé que serias capaz de romper un trozo de tu fémur, si a mi me faltara hueso…

Eres mucho más que una madre,
dejando de lado el hecho de que madre es cualquiera que da a luz un bebé,
lo cual me parece inapropiado;
ser madre no es parir,
ser madre hay que ganárselo,
y sin ninguna duda tu te llevas el óscar.

Porque estoy convencida,
que ninguna otra madre podría llegarte ni al principio de la suela del zapato,
bajo mi punto de vista.

Cuando se habla de superhéroes, creo que un buen ejemplo serías tú,
porque no cualquiera es capaz de teniendo un sólo cuerpo, ser más de una persona,
o siendo de carne y hueso, parecer que es de hierro,
porque no cualquiera tiene un sexto sentido como el tuyo…

Eres tú la que apuesta todo, aunque yo tenga entre las manos una mierda de jugada, porque eres tú la que me hace pisar fuerte, cuando ni si quiera tengo fuerzas para andar,
porque eres tú la que sabe lo que me pasa sólo con decir una palabra…
Porque eres tú la que me calma con sólo un abrazo.

Es imposible no dar gracias cada día por haberme tocado como madre…

Madre no es abrirse de piernas y ver como sale un pequeño cuerpo entre ellas,
madre es ser lo que tu eres a lo largo de todos los días,
ser madre es tener mil profesiones a la vez y no cobrar por ninguna de ellas,
que te pesen los ojos porque no aguantas más, y ponerte celo para que permanezcan abiertos,
dejar de lado todo por estar pendiente de mi,
confiar en mi y estar orgullosa, cuando ni si quiera yo lo hago.

Gracias…
Por ser como eres,
por estar siempre ahí sin pedir nada a cambio,
por ofrecerme tus ojos cuando no veo las cosas como son,
por quitarme la venda cuando iba a tientas por el mundo,
por quererme tal y como soy,
por ayudarme cuando más lo necesito,
por lanzarme el flotador cuando ya he tocado fondo,
por considerar que todo lo tuyo es mío también,
por ser tantas personas solo en una…
GRACIAS por sacar esa elasticidad mágica cuando no das más de ti,
gracias por ser para mi mucho más que un mundo…

Eres tan alucinante,
que yo me conformaría con ser una décima parte de lo que eres tu,
cuando tenga hijos…

Me gustaría poder escribirte tantísimas cosas…
Pero no te haces una idea de lo difícil que es convertir algunos sentimientos en palabras.

Te quiero muchísimo.
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Solía imaginar.

Solía imaginar sobre qué lado de la cama te gustaría más dormir,
como pondrías de caliente el agua de la ducha,
las manías que tendrías a lo largo de los días.

Solía imaginar como sería tu cara al despertar,
o que expresión pondrías al estar enfadado.

Solía imaginar como sería tu forma de hablar dulce,
como de fuertes serían tus abrazos,
o si al besar cerrarías los ojos.

Solía imaginar como serían tus pies sin calcetines,
o que zapatos te gustaría llevar.

Solía imaginar como olería el gel que utilizas,
o si te dejas restos de espuma de afeitar.

Solía imaginar si te gusta la miga o la corteza,
si echas tomate a los espaguetis,
si te gusta el agua con hielo,
o la Coca-Cola con el whisky.

Solía imaginar como seguirías el ritmo de la música,
si tus pies se moverían,
o se quedarían pegados al suelo.

Solía imaginar el movimiento de tu boca al hablar,
o si te chuparías los labios para coger aire.

Solía imaginar tu grado de paciencia,
si te molestaría esperar al autobús,
o si odiarías que la gente llegue tarde.

Solía imaginar si cantarías en la ducha,
si bailarías en la soledad de tus rincones,
o si te aplaudirías a ti mismo por una victoria.

Solía imaginar tu voz de resaca,
tus ojos hinchados,
e incluso tu dolor de cabeza después de una noche de fiesta.

Solía imaginar como sería tu forma de conquistar,
que metas tendrías en la vida,
y si tendrías fuerzas para conseguir todo lo que te propusieras.

Solía imaginar…y siempre con los ojos cerrados.

Un día decidí abrirlos y la imaginación cambió de nombre.
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Se dió cuenta.

Y de pronto se dió cuenta…

Sus ojos no eran solo dos párpados abiertos,
eran un mundo lleno de vida lo que suspiraban esas pupilas.
Transmitían más de mil sensaciones en tan sólo dos instantes…
Y lo más grande de todo, cuando él los cerraba,
ella podía sentir como el mundo se apagaba.

Sus manos no eran sólo huesos cubiertos de miles de pequeñas venas y piel,
al tocarlas era como sentir las flores con las yemas de los dedos,
o sentir esas nubes esponjosas en el cielo que siempre había imaginado como sería su tacto.
Algo mágico, algo único…
Algo absolutamente impredecible,
esto es lo que puede llegar a transmitirte algo tan simple,
como una mano especial pegada a la tuya.

Cada centímetro de su piel le decía algo diferente,
como si su epidermis estuviera compuesta de pequeños enanitos,
que susurraban lo que ella ya sabía,
que era el hombre de su vida.
Era una piel como ninguna otra,
hecha por encargo y además a mano,
algo de calidad y que ella había tenido la suerte de encontrar.

Ella quería darle el aire para respirar,
sentir que podía darle la vida,
o mejor dicho, que juntos se darían la vida mutuamente con sus respiraciones. Que uno no podría ser sin el otro,
y que otro no podría ser sin el uno.

Él era capaz de hacerle sentir tantas cosas a la vez,
que ella no sabía como encajar semejante cantidad de sentimientos…
El mundo empezaba a girar entorno a una personita que sería como otra cualquiera, con la única diferencia de que no era cualquiera.

El era mago…
Era capaz de levantarle los pelos de la piel sin tocarla,
hacer que se pusiera roja con sólo mirarla,
darle escalofríos con poco más que rozarla…
Un mago de los de verdad,
de los que no guardan un as en la manga,
de los que sus trucos, no tienen una explicación.

Ella se dió cuenta…
No había conocido el mundo, hasta que le conoció a el.
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Al que no le guste, que no mire.

Al que no le guste, que no mire…
Cuánta razón tiene esa frase.
Pero cuando a quien no le gustas ¿es a ti mismo? ¿Qué coño haces entonces? ¿Tapar todos los espejos de tu casa? ¿Girar la cara al ver tu reflejo por la calle?

Ojalá hubiera instrucciones para poder ser menos exigentes con uno mismo,
o para hacer que te des cuenta, de las desgracias que hay a tu alrededor,
y lo poco que valoramos lo que tenemos.

Porque la puta sociedad ya se encarga de hacernos daño, y hacer que nos veamos como realmente no somos,
nos hace ceñirnos a status e imágenes que en realidad, no tienen fundamento,
porque lo que en realidad vale, no se ve…
La esencia de cada uno, no es perceptible por el sentido de la vista,
por eso deberíamos vivir todos a través de las sensaciones y los sentimientos,
no a través de los ojos, que ven cuatro curvas y ya se ponen bizcos…

Porque tener los pantalones rotos, no dice nada de tu persona,
porque tus guantes tengan pelotillas, no significa que no valgas la pena…
Porque llevar corbata, no significa tener clase,
y tener un reloj de oro, no significa tenerlo todo…
Porque en realidad nada es lo que parece,
porque en realidad nadie sabe nada de nadie…
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Pepito grillo.

Me hace gracia y pienso,
el miedo idiota que tenemos en muchas ocasiones de decir lo que sentimos,
ese absurdo pepito grillo que tenemos dentro y habla,
pero que no es capaz de salir fuera,
o de usar un altavoz,
para que lo que dice en nuestro interior, se exteriorice…
Y todo ello simplemente por miedo,
miedo a poder oír una respuesta que no queremos,
miedo a ser valientes y echarle dos cojones…
¿Y lo peor de todo?
Qué muchas veces por este miedo idiota,
nos comemos los sentimientos sin siquiera masticarlos,
perdemos muchas oportunidades y experiencias que quizá, jamás vuelvan a presentarse, porque como ya sabemos, hay trenes que sólo pasan una vez en la vida,
y sólo existe el billete de ida…
Si no arriesgas no podrás esperar al siguiente horario porque la hora ya esta pasada…
Ese miedo, en mi caso,
hace que lo que hay en mi interior en forma de palabras claras y que oigo retumbar en mi cabeza fuerte y perfectamente entendibles,
salgan de mi boca en forma de risa nerviosa,
o simplemente como una torcida de labio intentando sonreír.
Idiota de mí, pienso que alguien va a entender mi lenguaje mudo,
cuando sólo estoy riendo,
en vez de gritar a los cuatro vientos mis sentimientos…
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Los días pasan.

La vida pasa,
los días van transcurriendo uno detrás de otro,
como si de piezas de ajedrez derribadas se tratara…
Como cuando echas hielos en una copa de whisky, no te fijas en cada uno de ellos, simplemente los echas, no admiras su forma y mucho menos sus detalles.
Eso es lo que pasa con el día a día en esta mierda de mundo,
en el que sólo somos marionetas manejadas por algunos pros, que se encuentran en lo más alto.
Nos ceñimos a sobrevivir para poder llegar a la cama sanos y salvos,
y por supuesto derrotados.
No vemos lo bonito de cada día, ni siquiera pensamos que cabe la posibilidad que un día, ese día…Sea el último de nuestra vida.
¿Y qué hacemos?
NADA, levantarnos y hacer lo mismo que cada puto día anterior.
No saboreamos la incertidumbre de arriesgar,
de vivir, de darlo todo cada día, de mirar lo que hace que tu día brille,
lo que hace que te salga una carcajada.
Parece que la vida; los días que la componen;
se han convertido en cromos repetidos, en fotocopias unos de otros,
en pura monotonía…
Y todo esto ¿para qué?
para que llegue un día en el que, está bien, puedes ser el mejor del mundo en tu trabajo, tener una dedicación máxima y una superación absoluta,
pero ¿y las personas? ¿Dónde se quedan?
esas personas que en realidad son las más importantes…
Cualquier día sin previo aviso, estos días de mierda,
pueden arrebatarte a ese conjunto de carne y huesos que para ti es importante,
y que desgraciadamente, ya es demasiado tarde, cuando te das cuenta que no has sabido aprovechar a esa mezcla de moléculas,
a ese conjunto de órganos que ya han dejado de funcionar…
A esa persona única e irrepetible que existía en este mundo.
Un mundo que se dedica a que pasen los días, sin aprovechar cada milésima de segundo de cada uno de ellos.
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Alas para volar.

Sueños de colores es lo que pintas cuando estoy dormida,
cielos llenos de estrellas es lo que veo cuando miro tus ojos,
terciopelo es lo que siento cuando me rozas con tu mano,
pero…
¿Y todo esto, que significa al lado de las alas que me das cuando me abrazas?
porque cada momento a tu lado es sentir que puedo llegar al cielo en cuestión de milésimas de segundos.
Cada sensación mejora la anterior.
Hasta qué no has llegado tú, no me he dado cuenta de todo el tiempo que llevaba viviendo la vida con los ojos cerrados,
mirando al suelo creyendo que ahí encontraría el cielo…
Has hecho que me dé cuenta que esperar autobuses en dirección contraria no tiene sentido.
Has cambiado mi desilusión por sueños, mi monotonía por intriga, mí día a día por NUESTRO día a día.
Has conseguido que mis días grises ya no existan,
porque has pintado color en mi mirada…
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Fuego y agua.

Ella: insegura, sensible, pensativa; quizá a veces demasiado; pausada, tímida y a veces alocada, bipolar, algo rara, pero dentro de los límites…

Él: seguro, poco pensativo; o eso da a entender; directo, con las ideas claras, atrevido, espontáneo, valioso, con carácter…

Polos opuestos separados por toneladas de cemento en la línea que delimita sus dominios…Como la noche y el día.

Él es el fuego…
Caliente, con aires de poder, con capacidad de dejar marca allí por donde pasa, fácil de extenderse y lo más complicado, difícil de apagar.
Una vez se haya encendido, sea donde sea…cuesta dejarlo de lado.

Ella es el agua…
Transparente aunque no quiera, que deja huella sólo en ocasiones, a veces simplemente cae para hacerse notar, para que no se olviden de ella…
Necesita darse a conocer, que sepan que también existe.

Cada uno esencial a su manera…Y sin saberlo complementarios.
Él no sabía que ella existía y exactamente lo mismo le pasaba a ella.

Un día, de los miles que habían pasado por sus vidas,
después de cientos de fuegos extendidos y miles de gotas de agua impactadas contra los diferentes suelos, contra las diferentes estructuras que componen el mundo…
Toco que ese fuego, fuera apagado por ese agua, o que ese agua, fuera evaporada por ese fuego.

Este fuego directo, cálido y estable, ya había sido apagado por otras aguas en distintas ocasiones, ya había sentido el tacto de diferentes gotitas que componen esa lluvia.

Y esta lluvia, ya había sido evaporada antes por otros fuegos, o eso parecía a simple vista.

Pero en esta ocasión era diferente,
ella al sentir ese fuego nuevo que se acercaba subiendo su temperatura,
sintió que sería imposible que la evaporara del todo,
supo que siempre quedaría una mínima gota húmeda, que le hiciera saber que estaba viva, que era capaz de ser eterna, que sería posible hacer eterno ese intento del fuego por apagarla…Que serían infinitos.
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