Escúchame.

Escúchame,
quiero hablarte bajito,
susurrando,
que las palabras te hagan cosquillas en el oído,
y que tu piel se erice al escuchar el tono de mi voz.

Escúchame,
atento, anonadado,
quiero que estés sentado a mi lado.

Escúchame,
es difícil hablarte y no besarte,
tan cerca de tu cuello,
tan protagonista de mis desvelos.

Escúchame,
coge aire,
respira,
suspira,
quiero decirte que eres el amor de mi vida.

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El mundo también se enfada.

Días y días que transcurren uno detrás de otro,
lluvia, sol, nieve, niebla,
el mundo a veces también se enfada,
la diferencia es que cuando el lo hace nos enteramos todos…

Somos fuertes aunque creamos lo contrario,
aunque simplemente estemos compuestos por huesos y piel,
muchas veces parece que somos de puro acero.

Situaciones, experiencias que nos ponen al límite del precipicio,
que nos hacen ver el vaso lleno de agua a punto de dejar caer la primera gota,
¿y que hacemos? coger con dos cojones y vaciar el vaso para que esa gota no caiga, porque dentro de ese cuerpo que nos forma no sólo hay células…
Hay cerebro, cabeza, recapacitación, conciencia, fuerza…
Hay mucho más de lo que a simple vista podemos apreciar.

El privilegio de muy pocos es saber ver esas cosas al mirar a una persona,
saber ver lo de dentro, saber sentir con los ojos cerrados…

Cuando consigues eso, sabes lo que es el mundo, sabes lo que es la vida.

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Miedo.

MIEDO,
mierda de sensación que te recorre todo el cuerpo,
solo por pensar que en la vida todas las personas son iguales,
que todo va a ser siempre de la misma forma,
y que al final van a acabar dándote la misma patada que te ha tocado la moral toda la vida.

Es como si en vez de un sentimiento,
fuera una persona capaz de cambiar de careta a su antojo dependiendo de la situación en la que se encuentre tu vida,
ya que a lo largo de nuestro camino,
podemos experimentar esta sensación tan poco satisfactoria, de diversas formas.

La explicación de ese miedo ¿cuál es?
En mi caso la careta que lleva este actor es una combinación de MIErda y DOminacion,
se trata de una mezcla de inseguridad y cobardía,
adornada con un poquito de conformismo.

Todo por haber dado y pensado tanto en los demás dejándose a uno mismo de lado,
por haber mirado siempre por la felicidad de los otros antes que por la tuya propia,
por sentir que tu no importas tanto como los demás…
Y sobre todo por no sentir esa reciprocidad de sentimientos y acciones que de forma desinteresada siempre esperas recibir.

Pero la verdad es que siempre hay algo que rompe los esquemas,
una palabra, una sensación, un pensamiento…
En mi caso, una persona, que te da la vuelta a toda la cabeza y que hace que ese miedo, que durante años ha estado a mi lado y ha llegado a apoderarse de mi persona, se esfume como el humo de un cigarro cuando das una calada, como una hoja caída de un árbol que avanza con el viento…
Una persona que te de la fuerza, y sobre todo las ganas de dejar ese miedo a un lado y apostar por que las cosas no sean como han sido hasta el momento, que te de confianza para ser capaz de pensar que todo puede salir bien, que se puede dar la vuelta a la tortilla y que la costumbre de antes de contar solo con los dedos de una mano los días de felicidad, se cambie por la necesidad de buscar dedos que vayan más allá de las manos y los pies para contar dicha sensación.

En la película de mi vida cada vez estoy más segura que este actor no va a ganar ningún óscar…Que su nombre ni siquiera va a aparecer en los créditos, porque en mi historia a partir de ahora, esto que se hace llamar miedo solamente aparecerá en forma de extra…
Como algo que aparece sólo de pasada, y que en muchas ocasiones ni siquiera deja huella…

Hay personas que pueden devolverte la vida y sin necesidad de boca-boca.

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Variedades de café.

Distintas variedades de café, distintas personalidades, distintos métodos de complementarse:

–> café solo;
aquellas que no quieren ataduras,
no quieren compartir la barra de pan para comer,
o la mitad de la almohada al dormir.
Son aquellas que están mejor sin ataduras,
sin preocupaciones de complementación,
aquellas que son egoístas personales.

–> café bombón;
están otras que no les resulta fácil la toma de decisiones,
y ante la duda, es más fácil la no resolución,
o simplemente piensan en el beneficio personal,
y la diversión temporal.
Les gusta tener un poco de la esencia que hace que cada mezcla sea especial.
Esta mezcla, puede tener problemas de aterrizaje,
pueden fallar los paracaídas de emergencia,
o los kilos de más, pueden hacerte descender tan rápido que tus piernas se desintegren al contactar con el asfalto.
Pero son personalidades, que les gusta la alternancia,
o la bigamia.

–> café largo de leche;
osos amorosos,
personalidades entregadas,
las que se sienten completas con su líquido miscible,
las que viven mejor acompañadas,
las que son felices dando lo mejor de su ser,
aquellas que son capaces, de hacerse pequeñitas por darle grandeza a su media mezcla, y por hacerle saber la valía que en realidad tiene. Aquellas que no tienen miedo a sentirse completas, solo en forma de mezcla.

–> café cortado;
las que tienen armadura,
aquellas que se completan con una pequeña parte de su polo opuesto, les cuesta abrirse y dar a conocer sus sentimientos,
les da miedo que caiga un poco mas de polo opuesto del que consideran necesario,
por si acaso se abren demasiado a la mezcla,
a la complementación,
a no ser el uno sin el otro.

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Mis ganas solo son contigo.

Que la gente no me entienda,
y que yo no les entienda a ellos.
Que mi forma de pensar,
parezca anormal para el resto de cerebros,
me hace fortalecer mis conexiones, mis razonamientos.
Quizá, por el simple hecho de sentir diferente;
ni mejor, ni peor; solo diferente.

He podido comprobar que mis pupilas,
son capaces de centrarse en un único rostro,
en un único interior,
haciendo borrosos, pixelados,
los demás cuerpos humanos.

Me doy cuenta,
que mi cuerpo solo quiere uno en especial,
que es complementario,
el único que lo es al 100%.

Que mis labios,
solo buscan unos labios.
Que mi deseo,
solo se despierta con una persona.
Que mis ganas solo son contigo.

Con esto, no quiero decir que este ciega,
que sea ilusa, o que deje de lado una realidad.

Con esto quiero decir, que llega un momento en el que una persona,
se hace incomparable a cualquier otra,
los demás humanos, se hacen invisibles frente a ese conjunto de huesos tan perfectamente imperfecto.

Con esto quiero explicar mi forma de sentir,
inaceptable por algunos, e increíble por otros.

Veo personas, con piel, pelo y músculos,
pero simplemente son eso,
personas que suman al resto de gente.
Personas que no me dicen, ni despiertan nada,
simplemente porque mi despertador es otro,
y va enchufado a la corriente,
además de tener pilas de emergencia.
Personas que no deseo, personas que solo son personas.

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Celebraciones sin sentido.

Cumpleaños, aniversarios…
Ciertas fechas a celebrar,
que si le doy un par de vueltas más de rosca me parecen una estupidez.
¿Por qué hay que esperar años o meses para celebrar algo?
¿Por qué tiene que ser especial un día en concreto?

Pienso que si los demás se lo plantearan un poquito,
estarían de acuerdo conmigo.
Tendríamos que celebrar todos los días que estamos vivos,
no cuando cumplamos un año más,
lo que cumplimos en realidad son días,
por no decir minutos,
o pasándome un poco más, segundos…
¿Quién sabe si ese cumpleaños llegara algún día,
o sólo te quedarás en el camino…?

Y ¿Por qué celebrar aniversarios?
Que estupidez…
Deberíamos celebrar el poder estar con esa persona cada día,
poder compartir tus segundos con alguien especial, no tus años.
Los segundos son más valiosos,
son más presentes y te garantizan más capacidad de recordarlos.
Los años son fríos,
desmemoriados y ni si quiera te garantizan que vayan a llegar…
Resumiendo, los años son una pérdida de tiempo y de recuerdos.
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Esa persona.

Esa persona que es capaz de:

*Hacerte olvidar el mundo.
*Hacerte sentir que estás sola con él al lado, cuando a tu alrededor hay cien mil personas.
*Hacer que tu corazón pase de 80 a 120 pulsaciones con sólo mirarte.
*Hacer que te sientas comprendida y sobre todo escuchada.
*Hacer que te abras, saques las cosas que tienes dentro, tus preocupaciones y encima le interese.

Esa persona que…

*No dejarías de mirar ni un segundo del día.
*No separarías sus labios de los tuyos ni 2 mm.
*Te hace sentir especial en cualquier situación.
*Te hace sentir única, aunque lo que lleves puesto sea un pijama y rulos en la cabeza.

Esa persona en la que…

*La colonia huele diferente.
*Su forma de hablar te parece perfecta.
*El sonido de su voz hace que te calmes.
*El tacto de sus manos te hace vibrar.
*En la que los abrazos tienen sabor y los besos tacto.

Esa persona que…

*Llega cuando menos te lo esperas.
*Es única en el universo.
*Se convierte en todo tu mundo.
*Te hace feliz.

Esa persona que se ha convertido en la mitad de tu corazón,
en tu mano derecha, tu ojo izquierdo y tus dos piernas.

Esa persona que sólo tiene un nombre…
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La tristeza.

A veces esperada,
otras muchas no…
Puede ir acompañada,
aunque sola no se le da mal aparecer…

Hace que de las comisuras de tus labios,
cuelguen toneladas de acero que consiguen que sus extremos caigan hacia abajo desfigurándote la cara,
y haciendo que no se te quite,
ni queriendo, esa desfiguración rostral por llamarlo de alguna manera…

Es capaz de hacer que tu cuerpo,
el que en alguna ocasión habías sentido como peso pluma,
ahora pese más que una ballena del océano a punto de parir…

Cambia el estado de todo tu ser.
Incluso sin explicación, ni con nada material,
es capaz de crearte un nudo en la garganta, que puede llegar al estómago.
Es como si fuera un nudo hecho con cientos de camisetas de lana, que en alguna ocasión hace que te cueste respirar…

Es algo complicado,
una noche sin luna,
una pérdida de
esperanza antes de tiempo,
una espera en la estación sabiendo que ningún tren va a llegar,
un árbol sin ramas o incluso una flor sin pétalos…

¿La tristeza? ¿Qué es?
Una mierda que a veces no tiene explicación…
Y otras muchas sólo es decepción…
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Solía imaginar.

Solía imaginar sobre qué lado de la cama te gustaría más dormir,
como pondrías de caliente el agua de la ducha,
las manías que tendrías a lo largo de los días.

Solía imaginar como sería tu cara al despertar,
o que expresión pondrías al estar enfadado.

Solía imaginar como sería tu forma de hablar dulce,
como de fuertes serían tus abrazos,
o si al besar cerrarías los ojos.

Solía imaginar como serían tus pies sin calcetines,
o que zapatos te gustaría llevar.

Solía imaginar como olería el gel que utilizas,
o si te dejas restos de espuma de afeitar.

Solía imaginar si te gusta la miga o la corteza,
si echas tomate a los espaguetis,
si te gusta el agua con hielo,
o la Coca-Cola con el whisky.

Solía imaginar como seguirías el ritmo de la música,
si tus pies se moverían,
o se quedarían pegados al suelo.

Solía imaginar el movimiento de tu boca al hablar,
o si te chuparías los labios para coger aire.

Solía imaginar tu grado de paciencia,
si te molestaría esperar al autobús,
o si odiarías que la gente llegue tarde.

Solía imaginar si cantarías en la ducha,
si bailarías en la soledad de tus rincones,
o si te aplaudirías a ti mismo por una victoria.

Solía imaginar tu voz de resaca,
tus ojos hinchados,
e incluso tu dolor de cabeza después de una noche de fiesta.

Solía imaginar como sería tu forma de conquistar,
que metas tendrías en la vida,
y si tendrías fuerzas para conseguir todo lo que te propusieras.

Solía imaginar…y siempre con los ojos cerrados.

Un día decidí abrirlos y la imaginación cambió de nombre.
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Sensación extraña.

Hay personas que necesitamos un empujoncito de vez en cuando,
que necesitamos saber que nuestros esfuerzos son valorados,
que necesitamos pensar que por una vez hacemos las cosas bien.

Putas comparaciones,
no hay otra palabra para describirlas,
son tan putas que se acercan con ganas de sexo a la ventana de tu casa;
que es tu mente; y no se conforman con un completo por unos pocos euros.
Nunca están satisfechas, y saben dar donde más duele.
Ojalá fueran de lujo,
de esas que cuesta algo más encontrar,
y que sólo podemos permitirnos pagarlas de vez en cuando,
de esas que no están en cada esquina,
en cada calle de tus venas…
En cada manzana de tu hemisferio cerebral.
Podría pagarlas un chalet a las afueras,
en la atmósfera que no formara parte de mi interior,
pero no se conforman de esa manera,
creo que en el fondo están a gusto en la ciudad de mis vísceras,
y que por muchos lujos que las ofrezca, no desaparecerán de mis tripas.
Quizá el truco esté en aprender a ignorarlas,
nada se hace grande si no tiene atención,
y creo que se han crecido y se han ganado toda mi cordura.

Quizá todo esto sea fruto del miedo que me invade por dentro,
ese miedo que era como un garbanzo,
pero ahora mide algo más que una sandía.
Ese miedo de no ser capaz de no preguntarme un ¿por qué? a cada cosa,
ese miedo de creerme no ser suficiente,
ese miedo de que pueda haber alguien mejor y se den cuenta.
Ese puto miedo que me hace infravalorarme…

Mierda de sensación que no se ni que puto nombre ponerle,
que me hace hacer cosas y al mismo tiempo que las hago decir…
¿Qué coño? si no soy buena, ¡a la mierda!
Conjunto de palabrotas, que el aliento me deja sacar al exterior, fruto de mis cuerdas vocales para definir esta putada de sensación,
que me acobarda,
que me repite una y otra vez que no lo hago bien,
que soy jodidamente insuficiente.
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