En cualquier vida.

A veces,
cuando no puedo dormir,
me pongo a imaginar cómo me gustaría que fuera mi vida.

Vivir en una cabaña en el bosque,
en una casita al lado de la playa o
en un lugar que hiciera mucho frío y se quedara pegado a mi ropa ese olor característico de chimenea.

Salir a hacer surf sin tener ni idea,
tener un huertito con muchísimas verduras,
tener una granja con burros y conejos bebés, ordeñar vacas…

Vidas muy diferentes,
lugares muy distintos,
pero todos ellos con algo en común,

tu mano unida a la mía y tu pecho como almohada,

tú completandome en cualquier parte del mundo en la que pueda imaginar mi vida.

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Mi carretera asfaltada.

Acojonada,
esa es la palabra,
y en parte, es de las sensaciones que más tiene que ver con este sentimiento que mucha gente tiene en la boca,
y poca sabe su significado (hablo del amor).

Acojonada,
por darme cuenta de lo fundamental que es él en mi vida,
que sin yo quererlo, se ha convertido en la carretera asfaltada por la que quiero circular,
en mi vía de servicio favorita.

Acojonada,
porque quiero que sea para siempre,
que no tenga fecha de caducidad,
y eso es algo que nunca podré saber a ciencia cierta.

Está claro que siempre existe otro camino lleno de piedras y baches,
algo más complicado, por el que se puede tirar, se puede seguir adelante,
pero de manera más complicada, o desde mi punto de vista, más infeliz.

Yo quiero que mi camino sea esa carretera asfaltada,
que no tenga que desviarme en ningún momento a lo largo de los kilómetros que los latidos de mi corazón me dan para vivir.

Porque para mí la esta carretera es mi felicidad,
es la cuerda que tira de las comisuras de mi boca hacia el cielo,
y me deja la mente en blanco.

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Porque es imposible no quererte.

Te quiero… 
Porque te has convertido en el centro de mi mundo.
Porque ya no soy capaz de estar sin ti.
Porque siempre me escuchas.
Porque te preocupas por mí.
Porque sólo con mirarme haces que sonría.
Porque me cuentas tus cosas y además escuchas las mías.
Porque me encanta la forma en la que me miras.
Porque al tocarte me siento completa.
Porque cuando te abrazo se me olvida todo lo demás.
Porque tus besos me hacen sentir una princesa.
Porque cuentas conmigo.
Porque te necesito.
Porque eres increíble.
Porque eres mi sueño hecho realidad.
Porque has hecho que de mi cara desaparezcan las lágrimas.
Porque eres el me encantas más sincero que he dicho nunca.
Porque no soy capaz de dormirme sin ser tú en lo último que pienso.
Porque al despertarme tu nombre es lo que oigo en mi cabeza.
Porque me has enseñado una forma de querer que desconocía.
Porque me encanta mirarte.
Porque tus ojos me dicen algo que nunca otros ojos me habían dicho.
Porque es imposible no quererte…

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En un bar bailando.

Recuerdo aquella noche buscando tus besos, mirando tus labios,
queriendo besarlos.

Varias carcajadas y bailes robados,
vacile y tonteo entre copa y cigarro.

Yo solo pensaba y ¿si me lanzo?
necesito unos zancos, casi no le alcanzo.

Mi cerebro actuaba y guardaba distancia,
pero mis ganas llamaban y había esperanza.

Y solo pensaba ¿si me rechaza?
pues yo soy valiente y me lanzo hacia el agua,
si hay flotador me viene de perlas,
pero si no es así, se mover las piernas.

Una encerrona me vino de lujo,
y no fui yo quien la produjo,
sentada en el taxi me acerqué un poquito,
y fue el momento de darle un piquito.

Y la sorpresa me causó furor,
pues no me hizo falta el flotador.

Temblaban mis piernas, temblaban mis manos,
gracias a dios que estamos sentados.

Su boca fue droga, su boca fue fuego,
que ni queriendo yo me despego.

Conseguí encontrarlo en un bar bailando,
cuando antes solo le veía soñando.

Gracias al destino se vino conmigo,
y se convirtió en algo más que mi amigo.

Mi novio, mi chico, mi medio marido,
por siempre a tu lado me quedo contigo.

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Sin avisar.

Un día te levantas y te cambia la vida.

Así,
sin más,
sin previo aviso.
Cruzas la mirada con unos ojos,
que ni te imaginas que serán, los que quieres que te den los buenos días cada mañana sin decir una palabra.
Das un par de besos a esas mejillas,
sin sospechar que serán las que descansarán sobre tu pecho.
Oyes por primera vez el tono de esa voz, 
que en el futuro será la única que te calme.
Rozas por primera vez la piel,
que será la que erice la tuya.
Un día cualquiera, sin avisar,
conoces al amor de tu vida.
Y todo así, sin avisar.
Pues yo quiero levantarme cada día, y que me cambie la vida,
que me cambie la vida con los mismos ojos,
la misma voz,
y la misma piel todos los días.
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Como una noche de estrellas fugaces.

Como un bombón que tiene una envoltura de esas que son tan bonitas que te cuesta desenvolver,
como ese papel que envuelve el regalo y te da pena romper por los garabatos que le hacen especial,
como el huevito amarillo que esconde dentro la sorpresa del huevo kínder.
Algo que por fuera ya es increíble…
Pero que por dentro pone la piel de gallina.

Dentro de estos diferentes tipos de envolturas especiales esta la sorpresa,
lo verdaderamente alucinante,
tu esencia,
tu yo en primera persona.

Eres tan alucinante por fuera,
que parece que sea imposible que lo que guardas en tu interior pueda superarlo,
y puedo decir a ciencia cierta que los imposibles existen,
y este es un ejemplo.
Eres incluso más alucinante en tu interior…

Seguro de ti mismo,
extrovertido,
con los pies en el suelo,
maduro, con las ideas muy claras,
envidiable, admirable, inteligente,
especial cada segundo del día,
fuerte como una barra de hierro,
tierno como una rebanada de pan bimbo,
alucinante, como una noche de estrellas fugaces…

Con toda la cantidad de gente que hay en el mundo,
no puedo creer que haya encontrado a la persona que me completa tan al 100%,
como la ficha de puzzle que termina el dibujo…

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Hasta que llegaste tú.

Perdona mi insistencia cada día,
perdona si soy demasiado pegajosa,
perdona mi abrumación constante,
perdona si no soy capaz de dejar nada dentro de mi cabeza,
perdona por decirte cosas que luego no puedo cumplir,
perdona por pensar en alto,
perdona por mi estar encima cada segundo,
perdona toda mi pesadez,
perdona mi bipolaridad,
perdona mi locura,
perdona mi rareza marciana…

Pero no creía que pudiera querer más de lo que ya había querido,
no creía que pudiera tener más de lo que ya había tenido,
no creía que pudiera sonreír más de lo que ya había sonreído,
no creía que pudiera llegar más lejos de lo que ya había avanzado,
no creía que pudiera sentir más de lo que ya había sentido,
no creía que existieran sensaciones que no conociera ya,
no creía en la riqueza sin dinero de por medio,
no creía que pudiera bailar más de lo que ya había bailado,
no creía que pudiera soñar con los ojos abiertos,
no creía que pudiera volar sin tener alas,

Hasta que llegaste tú…

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Hoy.

Hoy no huelen las nubes a palomitas quemadas,
hoy el sol calienta más que la calefacción del coche,
hoy el viento huele a olas del mar cantábrico.

Hoy tus ojos tienen el color de la miel que no es de bote,
y tus labios ese color rojo de las fresas por dentro.

Hoy inspiro paz y espiro felicidad,
mastico alegría y trago bienestar.
Hoy hago la digestión de los buenos momentos.

Hoy parece que has venido a darme los buenos días a la cama,
y me has traído mi desayuno favorito,
tus manos acariciando mi espalda como si untaras mermelada.

Hoy me siento bien y todavía no me he despertado.

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ÚNICO.

Como el primer sorbo de café en el desayuno…CALIENTE.
Como el primer baño en verano…ESPECIAL.
Como la primera bocanada de aire que coges cuando sales a flote…NECESARIO.
Como el tacto de un pétalo de rosa…SUAVE.
Como la primera calada de un cigarro…GOZOSO.
Como el último escalón de la escalera…ESPERADO.
Como la cuerda de seguridad del paracaídas…FIEL.
Como los cristales de las gafas…COMPLEMENTARIO.
Como los calcetines en invierno…FUNDAMENTAL.
Como el pintalabios en el bolso…DIARIO.
Como el último trozo de filete…SABROSO.
Como el primer pedazo de una tarta…DULCE.

Así es el…

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