Lo alto del podio.

Una lucha de espadas,
o mejor dicho;
espada contra navaja;
donde se sabe quien va a salir victorioso al 90%.

Una lucha constante,
frustrante,
donde cuando parece que ese 10% es el ganador,
se da la vuelta a la tortilla.

En el ring, se ve a un caballero uniformado,
que agarra la espada con seguridad,
fuerza y elegancia,
un todo en uno,
una espada, que es una extensión de su extremidad superior derecha.

Su contrario,
un chiquillo nervioso e inseguro,
que se cambia la navaja, de una mano a otra constantemente,
porque no sabe con cual será mejor su destreza.

Una lucha donde el ring; es mi mente;
el caballero uniformado; mis miedos y complejos;
el chiquillo asustado y débil; mis ganas de ser yo.

Parece que la apuesta es sobre seguro,
pero no sería la primera vez,
que una minoría asciende a lo alto del podio.

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